GESTIONAR LAS EMOCIONES EN LA CRIANZA: EL RETO DE ACOMPAÑARNOS A NOSOTROS MISMOS
- El 2 de abril, en el programa mensual de Proyecto Hombre La Rioja en Radio Rioja, Óscar Pérez, coordinador terapéutico de la entidad, y Teresa Pascual, coordinadora del programa Reconecta, reflexionaron sobre cómo emociones como el miedo, la tristeza o el dolor pueden esconderse tras la ira o la frustración en la crianza. Si no se reconocen y gestionan adecuadamente, estas emociones pueden generar malestar, dificultar la comunicación y afectar negativamente la relación con los hijos
El 2 de abril, en el programa mensual de Proyecto Hombre La Rioja en Radio Rioja, se abordó de manera cercana y práctica uno de los desafíos que enfrentan muchos padres y madres: cómo gestionar las emociones que sienten durante el proceso de crianza de los hijos. En este espacio se ofrecieron herramientas y estrategias para que los progenitores aprendan a identificar, comprender y canalizar sus sentimientos, contribuyendo a crear un ambiente de diálogo y apoyo que beneficie tanto a adultos como a jóvenes. En esta ocasión, participaron en el programa Óscar Pérez, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja, y Teresa Pascual, coordinadora del programa Reconecta de la entidad.
En su intervención, los expertos pusieron de manifiesto que, a menudo, el enojo o la frustración que experimentan los padres en el día a día pueden ocultar emociones más profundas como el miedo, la tristeza o el dolor. Estas sensaciones, si no son reconocidas y gestionadas de forma adecuada, pueden interferir en la comunicación y dificultar la relación con los hijos. Por ello, se destacó que, en ocasiones, la atención se dirige exclusivamente a que el joven aprenda a regular sus emociones, olvidando que primero es necesario que este aprendizaje lo lleven a cabo los propios padres.
Además, en el programa se destacaron varios puntos clave:
- Autoconocimiento emocional: Es fundamental que los padres se detengan a analizar sus reacciones. Frecuentemente, lo que se manifiesta como enfado esconde emociones subyacentes como el miedo, la preocupación o el dolor. Reconocer lo que realmente se siente permite responder de manera más asertiva y menos impulsiva ante las conductas de los hijos.
- Gestión y expresión honesta de los sentimientos: Se recomienda no dejar que el enojo se imponga sin antes identificar la raíz del malestar. Al expresar las emociones desde una posición de cuidado y preocupación —más que de castigo— se fomenta un ambiente familiar de mayor empatía y comprensión.
- Establecimiento de límites claros y anticipados: Los profesionales subrayaron la utilidad de definir, de manera previa y consensuada, las consecuencias de determinadas conductas. Esto ayuda a evitar reacciones impulsivas y favorece que los jóvenes comprendan de forma consciente las normas del hogar.
- Apoyo mutuo entre padres: Se resaltó que, al enfrentar situaciones similares, compartir experiencias con otros padres puede ser un recurso valioso. El intercambio y la negociación en el manejo de las emociones contribuyen a que tanto madres como padres se sientan acompañados y menos solos en su proceso de crecimiento personal.
En definitiva, el mensaje central del programa fue que la primera gestión emocional es la que los propios padres deben realizar. Al mostrarse humanos, con aciertos y errores, no solo mejoran su capacidad de respuesta ante los desafíos diarios, sino que también proporcionan a sus hijos un modelo a seguir para gestionar sus propios sentimientos.