FALLECE CONCEPCIÓN BLASCO, EDUCADORA SOCIAL Y TERAPEUTA DE PROYECTO HOMBRE LA RIOJA DURANTE TRES DÉCADAS

- Con una carta, expresamos, en nombre de toda la familia de Proyecto Hombre La Rioja, el profundo dolor por su partida y nuestro inmenso agradecimiento por lo mucho que ella nos regaló
Conchi fue una figura fundamental en nuestra entidad durante más de tres décadas. Como educadora social y terapeuta, dedicó su vida profesional al acompañamiento de personas que luchaban por recuperar su vida, con una implicación, humanidad y compromiso que dejaron huella en todos los que la conocieron. En 2021, se jubiló tras 30 años de trabajo y entrega.
Hoy la despedimos con tristeza, pero también con enorme gratitud por todo lo que nos dio. Siempre nos quedará el recuerdo de su amor y honestidad.
Como homenaje, compartimos una carta donde se expresa el sentir de sus compañeras y compañeros. Un texto nacido del silencio que deja su ausencia y del deseo profundo de agradecer todo lo que fue y todo lo que nos dio.
Querida Conchi:
Hay que ver lo que a veces cuesta hablar en voz alta. A veces es porque la carcajada nos hace cosquillas en el pecho. Otras porque la fatiga que provocan el baile, el juego o el amor nos secan la boca. Y algunas, las menos frecuentes y las más dolorosas, porque las lágrimas se nos anudan al alma y casi no nos dejan ni respirar. Y eso es lo que nos pasa hoy. Y por eso el escribirte una carta. Porque en Proyecto Hombre La Rioja tenemos mucho por decirte y sólo las palabras escritas se atreven a salir cuando nos hemos quedado mudos.
Y aunque estas palabras quizás no estén escritas de la mejor manera, sí te podemos decir que estas palabras van a estar guiadas por la honestidad y el amor. Los mismos con los que viviste tu vida. Los mismos que nos transmitiste.
Iniciaste tu camino en Proyecto Hombre hace mucho tiempo. Un camino en el que cada uno de nosotros hemos ido coincidiendo contigo en mayor o menor medida. En ese tránsito nos regalaste tantas cosas que casi parece una lista de regalos de bodas de las que ponen los novios en las tiendas para que se los compres. Por lo largo, no por el contenido. Sería tan maravilloso poder ir a una tienda para encargar lo que tú nos regalaste… ¿Te lo imaginas? A saber:
- Clase práctica para aprender las ventajas de vivir con ganas cada día
- El manual “Percepción de que los obstáculos no son trampas, sino oportunidades para evolucionar un poco más” (de esos hay muchos, pero no como el tuyo)
- Un tarro de cosas hermosas: inocencia, ilusión, constancia, amor. A granel
- Una caja de herramientas para el “no pasa nada por no poder con todo, pero es importante hacer todo lo que se pueda”
- Un armario lleno de claridad, de esa para poder hablar con quien tienes delante
- Un espejo con el texto “un amigo te refleja tanto lo bueno como lo malo”
- Un pañuelo para recoger las consecuencias de haber hecho daño a la persona a la que amas
- Un carro de anécdotas divertidas de esas que arrancan sonoras carcajadas
La lista se podría alargar mucho más. Seguro que cada persona que caminó contigo podría añadir, al menos, uno de esos regalos maravillosos que nos encantaría poder comprar para alguien. Y sin que se repitieran. Pero estas cosas tan maravillosas no se compran en ningún lado. Se siembran, se riegan, se recolectan. A veces se amustian y se pierde la cosecha.
Y tú sembraste, Conchi. En mucha gente. Y nos enseñaste a regar y a volver a sembrar.
Verte insegura ante una meta y no rendirte fue una semilla. Dar siempre lo mejor de ti, otra. No callarte las cosas, una muy importante. Vivir siempre hacia adelante. Incluso reconocer que estabas cansada de luchar. Cada momento junto a ti ha hecho germinar lo mejor de nosotros.
Y hoy nos dejas tu última semilla, el último regalo y el más doloroso: lo desenvolvemos entre lágrimas, aceptando lo que nos resistíamos a aceptar aferrándonos a una esperanza mínima, a un milagro de última hora: la partida de una gran persona, una gran profesional, una gran compañera, una gran amiga. Pero este regalo siempre estará presente en nuestros recuerdos: EL AUTÉNTICO PRIVILEGIO DE HABERTE CONOCIDO.
Gracias Conchi, por tanto. Por siempre.