«PROYECTO HOMBRE ES EL CLUB DE QUIENES ACOMPAÑAN SIN JUZGAR»

Una charla en la universidad fue el impulso definitivo para que Lucía Díaz se incorporara al voluntariado de Proyecto Hombre La Rioja. Actualmente participa en acompañamientos y noches en Comunidad Terapéutica, una experiencia que define como «un aprendizaje constante». El contacto cercano con las personas usuarias le ha enseñado a escuchar sin juzgar, a valorar los pequeños avances y a descubrir que el apoyo funciona en ambas direcciones. En esta entrevista comparte sus vivencias y explica por qué considera que Proyecto Hombre es «el club de la esperanza activa, del compromiso diario y de la confianza en que siempre es posible empezar de nuevo”.
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Lucía Díaz
Voluntaria de Proyecto Hombre La Rioja · Acompañamientos y noches en Comunidad Terapéutica
¿Cómo llegaste a ser voluntaria de Proyecto Hombre?
Fueron varias las circunstancias que me llevaron a dar el paso. Una buena amiga hizo sus prácticas de Psicología en la Comunidad Terapéutica y también influyó una conversación con un amigo de mi padre que había sido usuario de Proyecto Hombre y que, después de su recuperación, se había incorporado como voluntario.
Pero el impulso definitivo llegó en una charla en la universidad, en la que varias personas usuarias de la Comunidad Terapéutica vinieron a contarnos su experiencia. Las acompañaba Eduardo, que entonces era profesor mío y voluntario de Proyecto Hombre. Después de aquella charla, y teniendo en cuenta todo lo anterior, decidí hacerme voluntaria.
¿Recuerdas cómo te sentiste en tu primer día como voluntaria?
Sí, lo recuerdo perfectamente. Mi primer día fue haciendo noche en la Comunidad Terapéutica. Desde el primer momento me sentí como en casa y todas las sensaciones fueron mucho mejores de lo que había imaginado. No esperaba encontrarme tan a gusto con personas a las que no conocía y en un lugar en el que nunca había estado.
El voluntariado en Proyecto Hombre se caracteriza por el trato cercano con las personas usuarias. ¿Qué les dirías a quienes puedan tener prejuicios o ciertas reticencias?
Creo que esa cercanía es precisamente lo que hace especial a Proyecto Hombre. Poder tratar directamente con las personas usuarias, compartir, hablar o comer con ellas es lo que nos llena. Hace que la relación sea mucho más humana y natural, y nos permite conocernos mejor.
Lo más importante es comprender que las personas usuarias son personas como quienes hacemos voluntariado, como los terapeutas o como cualquier otra persona, esté vinculada o no a Proyecto Hombre. La línea que separa unas situaciones de otras es muy fina y, sobre todo, muy transparente.
¿En qué consiste tu labor como voluntaria?
Por ahora realizo dos tipos de voluntariado: acompañamientos durante los fines de semana y noches en la Comunidad Terapéutica, también los fines de semana. Me gustaría poder participar en más actividades en el futuro.
¿Qué te aporta personalmente esta experiencia?
Ser voluntaria de Proyecto Hombre me aporta un aprendizaje constante. Aprendo a escuchar sin juzgar, a ser paciente, a valorar los pequeños avances y a entender, respetar y valorar realidades distintas a la mía. Pero, sobre todo, me ayuda a comprender que la distancia entre unas realidades y otras es mucho menor de lo que a veces pensamos.
¿Hay alguna vivencia que recuerdes con especial cariño?
Una de las cosas que recordaré siempre es mi primer día en la Comunidad Terapéutica, cuando fui a pasar la noche allí.
Las personas usuarias tenían preparada toda la cena, pero a mí se me había olvidado avisar de que soy celíaca y no habían podido tenerlo en cuenta. Sin embargo, no supuso ningún problema. En cuanto se enteraron, comenzaron a buscar alternativas y enseguida lo tuvieron todo resuelto.
A la mañana siguiente ocurrió algo parecido, pero todavía más especial: sin que yo dijera nada, me habían preparado una opción de desayuno sin gluten. Aquel gesto me hizo sentir como en casa, cuidada y muy feliz.
¿Qué les dirías a otras personas para animarlas a hacer voluntariado en Proyecto Hombre?
Creo que el voluntariado en Proyecto Hombre es una experiencia en la que ganamos ambas partes. Las personas usuarias agradecen que vayamos a la Comunidad Terapéutica, que las acompañemos en sus tareas cotidianas, las ayudemos en su proceso y las escuchemos.
Pero no son las únicas que ganan con nuestra compañía. Al final, como vengo diciendo, los voluntarios aprendemos de ellos cada día que pasamos juntos, a veces incluso más de lo que ellos puedan aprender o ver de nosotros.
Proyecto Hombre es el Club de las Segundas Oportunidades, el club de quienes creen en las personas y en su capacidad de superarse, el club de…
El club de quienes acompañan sin juzgar. Es el club de la esperanza activa, del compromiso diario y de la confianza en que siempre es posible empezar de nuevo.