«PROYECTO HOMBRE ES UN LUGAR DONDE, INCLUSO CUANDO TÚ SOLO VES SOMBRAS, HAY ALGUIEN QUE TE RECUERDA QUE SIGUES TENIENDO LUZ»

Marta Pérez conoció Proyecto Hombre La Rioja cuando acudió a la entidad para superar un problema de adicción. Allí encontró el acompañamiento que necesitaba para reconstruir su vida y recuperar la confianza en sí misma. Tiempo después, decidió incorporarse al voluntariado para ofrecer a otras personas parte del apoyo que ella había recibido. Actualmente comparte su experiencia y participa, entre otras actividades, en un grupo de mujeres orientado a crear vínculos y un espacio seguro. «Antes me sostuvieron a mí y ahora soy yo quien puede sostener a otras personas que están empezando», explica Marta, para quien esta nueva etapa supone también una oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal.
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Marta Pérez
Voluntaria de Proyecto Hombre La Rioja · Programa de mujeres
¿Cómo llegaste a ser voluntaria de Proyecto Hombre?
Mi vínculo con Proyecto Hombre comenzó como usuaria. Allí viví un proceso que me cambió la vida: aprendí a conocerme, a reconstruirme y a creer que podía tener una vida diferente.
Descubrí que era una familia en el sentido más profundo de la palabra: un lugar donde te quieren, te acompañan y te dicen la verdad, donde te ponen delante tus luces y tus sombras sin juzgarte.
Con el tiempo, cuando mi proceso estuvo más asentado, sentí la necesidad de devolver una parte de todo lo que había recibido. Ser voluntaria es, para mí, cerrar el círculo: antes me sostuvieron a mí y ahora soy yo quien puede sostener a otras personas que están empezando.
¿Recuerdas las sensaciones de tu primer día como voluntaria?
Fue una auténtica montaña rusa de emociones. Volvía al mismo lugar, pero desde una posición completamente distinta. Llegaba con ilusión y muchas ganas de acompañar, aunque también con nervios y una pregunta constante: «¿Estaré a la altura si alguien me necesita?».
Pronto entendí algo fundamental: lo importante no era hacerlo bien o mal, sino estar presente. Las personas necesitan sentirse vistas, escuchadas y acompañadas. Cuando recordé que yo también había estado en ese mismo lugar, desapareció el miedo y apareció la certeza de que podía acompañar desde una comprensión muy profunda de lo que estaban viviendo.
El voluntariado en Proyecto Hombre se caracteriza por el trato cercano con las personas usuarias. ¿Qué les dirías a quienes puedan tener prejuicios o ciertas reticencias?
Les diría que se miren en un espejo y se hagan una pregunta: «¿Podría ser yo?». Porque cualquiera de nosotros podría estar ahí. Cuando entiendes eso, desaparecen las etiquetas y empiezas a ver personas, historias y una fuerza enorme por salir adelante. Solo somos personas acompañando personas.
¿En qué consiste tu labor como voluntaria?
Mi labor es sencilla y muy profunda a la vez: estar. Escuchar, compartir una cena, responder preguntas o, muchas veces, simplemente acompañar en silencio. También participo en un grupo de mujeres donde el objetivo es crear vínculos y ofrecer un espacio seguro. Comparto mi tiempo y mi experiencia desde el respeto, la cercanía y sin juzgar.
¿Qué te aporta personalmente esta experiencia?
Me recuerda constantemente la capacidad que tenemos las personas para levantarnos. Ver pequeños avances —una sonrisa, una conversación, una pregunta que antes alguien no se atrevía a hacer— es algo inmenso. Yo siempre digo que, incluso cuando alguien solo ve su oscuridad, dentro sigue habiendo luz. Acompañar ese momento en el que empieza a descubrirla es un regalo.
¿Hay alguna vivencia que recuerdes con especial cariño?
Como voluntaria aún estoy construyendo recuerdos, pero cada vez que entro en la Comunidad Terapéutica conecto con algo muy profundo: sé lo que significa estar ahí dentro. Por eso, más que un momento concreto, lo especial es poder mirar a cada persona y transmitirle, sin necesidad de palabras, que hay salida y que el proceso merece la pena.
¿Qué les dirías a otras personas para animarlas a hacer voluntariado en Proyecto Hombre?
Que se van a llevar mucho más de lo que dan. No hace falta nada extraordinario: solo tiempo, respeto y ganas. Es una experiencia que te cambia la mirada sobre los demás y sobre ti misma.
Proyecto Hombre es el Club de las Segundas Oportunidades, el club de quienes creen en las personas y en su capacidad de superarse, el club de…
El club de las personas que creen en las personas. Para mí es una familia que te enseña a vivir: a perdonarte, a pedir ayuda, a confiar y a descubrir que no estás sola. Un lugar donde, incluso cuando tú solo ves sombras, hay alguien que te recuerda que sigues teniendo luz.