SEPTIEMBRE EN CASA: CÓMO AYUDAR A LOS ADOLESCENTES A RETOMAR LA RUTINA TRAS EL VERANO

3 Sep 2026

  • Óscar Pérez, coordinador terapéutico, y Héctor Álvarez, psicólogo de Proyecto Hombre La Rioja, ofrecieron en Radio Rioja claves para afrontar septiembre con límites claros, escucha y una transición progresiva tras el verano

Proyecto Hombre La Rioja estrenó una nueva temporada de su espacio mensual en Radio Rioja (Cadena SER La Rioja), emitido el 2 de septiembre, con una conversación centrada en la vuelta a la rutina después del verano.

Óscar Pérez, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja, y Héctor Álvarez, psicólogo de la entidad, ofrecieron claves para acompañar a adolescentes y familias en un momento del año que suele traer cambios de horarios, reorganización familiar, inicio de curso, reencuentros, nuevas exigencias académicas y, en La Rioja, una transición marcada también por las fiestas de San Mateo.

El programa partió de una idea importante: septiembre no significa simplemente volver a lo anterior. Después del verano, los adolescentes regresan con nuevas experiencias, más autonomía y cambios emocionales, sociales y personales que las familias también deben aprender a integrar.

No solo volver, sino volver de otra manera

Durante la conversación, Óscar Pérez recordó que los adultos suelen recuperar en septiembre una rutina relativamente conocida. Sin embargo, en la adolescencia el verano puede suponer un periodo de crecimiento intenso.

“Han crecido en experiencias, en madurez afectiva, en madurez emocional, en toma de decisiones. Han ganado seguramente autonomía”, explicó. Por eso, señaló, no se trata solo de retomar horarios, sino de comprender que los hijos e hijas “vuelven de otra manera”.

Esta mirada ayuda a evitar respuestas basadas únicamente en el control o en la urgencia por recuperar cuanto antes la normalidad. La vuelta al curso, según plantearon los profesionales de Proyecto Hombre La Rioja, puede ser una oportunidad para reorganizar la vida familiar, revisar cómo ha ido el verano y acordar juntos cómo afrontar la nueva etapa.

La familia también puede sentarse a organizar el curso

Uno de los testimonios recogidos en el programa fue el de David, padre de dos hijas de 18 y 15 años, que explicó cómo en su familia hacen balance del verano y se preparan para el nuevo curso teniendo en cuenta los horarios, las extraescolares, el deporte, el uso del móvil y la influencia de San Mateo en el arranque real de la rutina.

A partir de este testimonio, Óscar Pérez destacó el valor de esa “reunión” familiar para mirar juntos el nuevo curso. No solo para hablar de normas, sino también para preguntarse qué cosas positivas del verano se pueden mantener y qué aspectos conviene ajustar.

La clave, insistieron los profesionales, no está en “estrechar límites” de golpe, sino en acompañar el proceso. Héctor Álvarez lo resumió señalando que septiembre es un buen momento para reorganizar el sistema familiar, tanto para los adultos como para los adolescentes, y para ir retomando una rutina que no es completamente nueva, sino conocida.

Una adaptación progresiva, también en La Rioja

El programa abordó también una realidad muy riojana: la sensación de que el curso no termina de empezar del todo hasta después de San Mateo. Lejos de verlo únicamente como una dificultad, Óscar Pérez planteó que puede entenderse como parte de una adaptación progresiva.

Los adolescentes no pasan de golpe del ritmo del verano a la rutina escolar. Necesitan tiempo para regular horarios, recuperar hábitos y volver a situarse. En ese proceso, las fiestas, los cambios de planes y la reorganización del tiempo también pueden formar parte del aprendizaje.

“No le tengamos miedo al aburrimiento”, señaló Óscar Pérez al hablar de la importancia de no llenar todo el tiempo con actividades. Las extraescolares pueden ser positivas, especialmente cuando ayudan a estructurar la semana o a mantener hábitos saludables, pero también conviene dejar espacios en los que los adolescentes puedan organizarse, descansar, pensar qué necesitan y aprender a gestionar su propio tiempo.

Sueño, amistades y presión académica

La vuelta a la rutina no afecta solo a los horarios o al estudio. También implica cambios en el sueño, reencuentros con amistades, nuevos grupos, nuevas clases y, en algunos casos, etapas académicas especialmente exigentes.

Óscar Pérez recordó que dormir es necesario, especialmente en la adolescencia. Por eso, más que vivir con angustia que los hijos e hijas necesiten descansar, conviene ayudarles a regular progresivamente los horarios y acompañar esa transición.

El programa también puso el foco en el grupo de iguales. Volver a clase puede ser ilusionante por el reencuentro con amigos y amigas, pero también puede generar estrés cuando hay cambios de compañeros, nuevas dinámicas o incertidumbre sobre el lugar que cada adolescente ocupa en el grupo.

Por eso, Proyecto Hombre La Rioja propone ampliar las preguntas familiares más allá de las notas o el rendimiento académico. Preguntar “qué tal estás”, “cómo te sientes con tus compañeros” o “si estás cómodo en clase” también forma parte del acompañamiento.

Acompañar sin añadir más presión

Uno de los testimonios más significativos fue el de una adolescente que compartió la mezcla de pereza, ilusión y presión con la que afronta el inicio de Bachillerato. Habló del deseo de reencontrarse con sus amigas y de comprar material escolar, pero también del miedo a la exigencia académica, las tardes de estudio, las clases particulares y la necesidad de alcanzar una nota determinada.

A partir de este testimonio, Óscar Pérez subrayó la importancia de no añadir más presión a una etapa en la que muchos adolescentes ya sienten una gran autoexigencia.

El mensaje para las familias fue claro: acompañar no significa dejar de poner límites ni desentenderse del esfuerzo académico, sino recordar que la vida de un hijo o una hija no depende únicamente de una nota. Estar disponibles, escuchar, preguntar qué necesita y revisar juntos qué puede cambiarse ayuda más que centrar la conversación solo en el resultado.

“Tu vida y tu ser no dependen de una nota”, explicó Óscar Pérez durante el programa, al hablar de cómo las familias pueden transmitir seguridad incluso cuando hay dificultades académicas.

Móvil: mirar el uso, no solo las horas

Héctor Álvarez abordó también una de las preocupaciones más habituales al inicio de curso: el uso del móvil. Señaló que puede ser una señal de alarma cuando el uso se vuelve desmedido o inadecuado, pero insistió en que no se trata de demonizarlo.

Para muchos adolescentes, el móvil es una herramienta central de relación social, construcción de identidad y comunicación con sus iguales. Por eso, más que fijarse únicamente en las horas de uso, Héctor Álvarez propuso observar cómo lo utilizan, para qué lo utilizan y qué función cumple en su día a día.

El reto para las familias no es solo controlar, sino educar en un uso saludable, estar atentas a posibles desequilibrios y abrir conversaciones que permitan comprender qué está pasando.

Que el objetivo sea estar bien

El espacio cerró con una idea que atraviesa buena parte del trabajo de Proyecto Hombre La Rioja con jóvenes y familias: acompañar significa mirar más allá del resultado inmediato.

“El objetivo no es tener un buen resultado, el objetivo es estar bien durante el curso, estar a gusto con tu familia, con tu grupo de amigos, en tu colegio, en tu instituto”, señaló Óscar Pérez.

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